sábado, 15 de abril de 2017

Vacuna Contra La Lepra

Jacinto Convit inoculó el bacilo de la lepra en armadillos de la familia Dasypodidae y obtuvo el Mycobacterium leprae, que mezclado con la BCG (vacuna de la tuberculosis), produjo la inmunización. Este notable aporte a la ciencia médica, le valió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 1987, además de ser postulado en 1988 para el Premio Nobel de Medicina.

Resultado de imagen para vacuna contra la lepra jacinto convit

Bisturí punta de diamante

El Bisturí de diamante creado por el científico y médico venezolano Humberto Fernández-Morán, cuya hoja fabricada con diamante se emplea en microcirugía como la oftalmológica. También se utiliza para realizar cortes ultrafinos en materiales desde tejidos biológicos hasta muestras lunares traídas a la Tierra por astronautas. Algunos orfebres lo utilizan para seccionar tramos precisos de materiales blandos, como la plata.

martes, 11 de abril de 2017

Biografía Jacinto Convit

Nace en Caracas el 11 de septiembre de 1913.

Muere en Caracas el 12 de mayo de 2014.

Médico venezolano cuyo trabajo ha marcado un hito importante dentro de los estudios epidemiológicos, al desarrollar una vacuna para la cura de una de las enfermedades más terribles en la historia de la humanidad, la lepra.

Sus padres fueron Francisco Convit y Martí (inmigrante catalán) y Flora García Marrero, venezolana.

Quienes aparte de Jacinto, tuvieron cuatro hijos más, Miguel Ángel, Reinaldo, René y Rafael. Puede decirse que la familia Convit García fue por mucho tiempo una familia “pudiente”, hasta que circunstancias extrañas al hogar, precipitaron una crisis económica que coincidió con los años en que Jacinto debía comenzar sus estudios universitarios. Su educación secundaria la realizó en el liceo Andrés Bello (Caracas) bajo la dirección de dos insignes maestros: Rómulo Gallegos y Pedro Arnal. En 1937 conoció a quien sería su esposa, Rafaela Martota (enfermera), contrayendo nupcias con ella el 1° de febrero de 1947, siendo padre de cuatro hijos: Francisco (1948), Oscar (1949), Antonio y Rafael (1952, quienes son gemelos. 

El 25 de junio de 1940 se inscribió en el Libro de Inscripción de los Médicos Residentes en el departamento Libertador del Distrito Federal como especializado en medicina interna-enfermedades de la piel. El desempeño sanitario-epidemiológico de Convit se inicia en 1937 cuando siendo estudiante de medicina es invitado por Martín Vegas (profesor de dermatología en la Facultad de Medicina) y Carlos Gil Yépez a asistir a la leprosería de Cabo Blanco (departamento Vargas, Distrito Federal).a partir de 1937 es imposible separar la vida de Jacinto Convit de la lucha contra la lepra en Venezuela. Hasta 1942 esa lucha consistió solamente en el aislamiento y tratamiento de los enfermos en “leprocomios” que dependían de la Dirección de Asistencia Social del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS). En 1945, Convit es enviado por el Ministerio de Sanidad al Brasil, para observar los servicios antileprosos de ese país, en el cual la lepra es aún un grave problema sanitario. Allí encontró 35.000 enfermos de lepra, hospitalizados en grandes sanatorios, los cuales presentaban múltiples problemas. A su regreso, es nombrado médico director de las leproserías nacionales, cargo que desempeñó hasta 1946.

En abril de 1961, Convit recibió la Orden del Libertador en el grado de Comendador y en agosto la Medalla Cultura Gaspar Vianna, conferida por el Ministerio de Salud del Brasil. Cabe destacar que durante estos años, Convit invirtió un gran esfuerzo en la búsqueda de un modelo experimental para la cura de la lepra.

En 1989 Convit anunció que había encontrado que armadillos traídos de la zona cercana a la represa del Hurí (Edo. Bolívar) eran sumamente susceptibles a contraer el bacilo de la lepra (M. Leprae), causante del contagio de la enfermedad; a diferencia de los armadillos de otras regiones. A partir del estudio con estos animales, Convit y su grupo de investigadores desarrollaron una vacuna que podía ayudar a las personas enfermas con lepra. Posteriormente, Convit declaró que era viable la utilización del modelo de vacuna contra la lepra, para curar la Leishmaniasis. Resultando con el tiempo un completo éxito en la cura de dicha enfermedad. Como reconocimiento a su labor en la búsqueda de vacunas para la cura de la lepra y la leishmaniasis, Convit fue postulado en 1988 al Premio Nobel de Medicina. Pese a presentar trastornos de salud a partir de 1996, los cuales le obligaron a alejarse un poco de los laboratorios clínicos, Jacinto Convit muere en Caracas el 12 de mayo de 2014 a la edad de 100 años.

La Harina Precocidad

Es invento de un ingeniero venezolano que se llamó Luis Caballero Mejías. Muchos tenemos ya décadas comiendo arepas de maíz, elaboradas con harina pre cocida, de diferentes marcas. La harina de maíz precocidad, realmente fue el maravilloso invento que hizo extensivo el consumo de la arepa.

Dejamos constancia de que el invento quedó legalizado así: "PRIMERA PATENTE DE "LA AREPERA" HARINA PRECOCIDAD REALIZADA POR UN INGENIERO VENEZOLANO PATENTE N° 5.176 del año 1954. Luis Caballero Mejías, ingeniero mecánico de profesión, inventa la harina precocidad, denominada Harina de Masa de Maíz o Masa de Maíz deshidratada, patentada en Venezuela bajo la Ley de Propiedad Industrial y Comercial, ante el Ministerio de Fomento N° 271, mes 7, Registro General 5.176, de fecha 04-06-1954"



Biografía de Luis Caballero Mejías

 Luis Caballero Mejías, nació en Caracas el doce de diciembre de 1903. Hijo de Don Francisco Caballero Hernández y Doña Luisa Mejías Paz Castillo. Huérfano a corta edad y quedando bajo el cuidado de sus tías las cuales le prodigaron toda clase de cuidados y desvelos.

 Comenzó sus estudios en el Colegio Francés de Caracas, donde demostró tener aptitudes para el estudio (era inteligente, gran carácter, imaginativo e independiente). Sus principales bases para esto fueron: su entereza, tenacidad, independencia, y espíritu.

 Sus decisiones indeclinables de joven audaz aventurero, lo hicieron demás y fue lo que lo llevó a adoptar desproporcionadas decisiones para su edad y que en su caso tenían justificadas explicaciones, porque en él, casi se producían de forma simultánea, tanto es así que llega a impregnarse en él una particular filosofía, que podría resumirse en: "HAZ PRIMERO, EXPLICA DESPUÉS".


 Luego de terminar sus estudios, sintió una atracción por los estudios técnicos los cuales le obligaron a ir a Chile para proseguirlos.

 Cuando llegó a Chile, quedó impresionado por la Cordillera de los Andes, su proximidad y blancura que le acompañarían durante cinco hermosos años. Desde el primer contacto con chile, sintió que se le abría delante de sí un país hermoso.

 Como una segunda madre fue para el joven Luis Caballero Mejías la Escuela de Artes y Oficios. Para él la denominación de Madre Escuela, que recibió la Escuela de Artes y Oficios, adquirió para él, una especial significación.

 Es conveniente y necesario, situar la permanencia del estudiante Luis Caballero Mejías en la escuela de Artes y Oficios de Santiago de Chile, desde su ingreso en 1925 hasta su egreso en diciembre de 1929, todo lo cual nos hace comprender mejor el régimen de vida y de estudio, como alumno becado e interino.





 Es nombrado ingeniero jefe de los astilleros de Puerto Cabello, al regresar a Venezuela. Es allí donde comienza a enseñar al llevar a un grupo de jóvenes para que aprendiesen un oficio, esta preocupación pone de relieve sus inquietudes de maestro. Igualmente a su paso por la industria ferrocarrilera observa la necesidad de formar a los jóvenes trabajadores en el conocimiento de un oficio.

 Es nombrado Director de la Escuela de Artes y Oficios de Caracas en 1935 y logra que en 1937 el Ministerio de Educación le dé el nombre al plantel de "Escuela Técnica Industrial".

 En 1958, con el inicio de la nueva era democrática, es llamado por las autoridades educacionales y nombrado director de la Dirección de Educación Artesanal, Industrial, y comercial. Durante su ejercicio se estructuró el sistema de educación técnica en el país.

 Para infortunio de la sociedad venezolana, murió el 12 de octubre de 1959 cuando tanto se esperaba de él.

 El maestro como le decían sus alumnos, no vivió lo suficiente como para ver su obra culminada sobre el politécnico, del cual, al mencionarlo decía: "De allí saldrán mis muchachos ingenieros industriales." Pero sí debió intuir que la obra quedaría concluida, porque su trabajo había sido arduo, había trazado caminos y creado conciencia sobre el particular. En este sentido L.C. Mejías expresaba: "El politécnico ha de ser, necesariamente, la culminación del sistema de educación industrial ya establecido en Venezuela, y por el cual debemos luchar. . ."